viernes, 28 de septiembre de 2012
De visita por Toledo
domingo, 9 de septiembre de 2012
La profesión de político
Ser
político no es tener una vocación de servicio hacia los demás. En todo caso esa
vocación hay que asignársela a los médicos sin fronteras, a los voluntarios de
las ONG´s que van por la vida con la utopía por bandera, pensando que en el
mundo hay gente más buena que mala y que los hijos de puta sólo existen en el
primero de esos mundos. Ser político es mucho más descabellado que todo eso,
porque cuando uno elige esa “vocación” ya está pensando en sus posibilidades
para llegar a líder de algo o en barrer para adentro lo más y mejor que pueda.La crisis del Estado o el dilema de las autonomías
jueves, 26 de julio de 2012
LA LACRA DE ESPAÑA
miércoles, 23 de junio de 2010
TODOS A LA MIERDA
España es uno de esos países en que, de vez en cuando, necesita todo irse a la mierda, entre otras cosas, porque en la inmundicia afloran todos nuestros males, nuestras arrogancias y nuestros falsos anhelos; flotan todos organizados como los músicos en una orquesta de cámara y nos llega al auditorio el sonido fétido y esperpéntico de una pésima sinfonía. Vivimos en un país donde cada día se hace más necesario reivindicar Pérez Revertes y llamar a las cosas por su nombre, donde los ciudadanos, a falta de soluciones, debemos tirar por la calle de en medio y partirnos el pecho contra el vecino de enfrente porque estamos hasta los mismísimos de que se justifique lo injustificable y, donde a fuerza de buscar soluciones cada minuto del día, se hace más patente la idea de que existen dos españas; una es la que ven los políticos y chupópteros que pululan en los satélites del poder, y otra de los pobres ciudadanos que no tienen ni recurso al pataleo, ni perrito que les ladre, y de eso saben mucho los no se cuentos millones de parados de la empresa del de la ceja; sí ese, el ZP.
España necesita reinventarse cada cierto tiempo a sí misma; con una república, con dos, con una dictadura, con dos, o modernamente con un Estado del “bienestar” o con dos. España ya no es España. Es una circunstancia en
Estoy hasta los mismísimos de aguantar esperpentos, de leer titulares en medios de comunicación, tanto en prensa escrita como en digital, para no decir nada y de esperar que en un país con un huevo y medio de políticos alguien tenga la sensatez y, la valentía, por no decir decencia, que no es moco de pavo, de darnos a los españolitos de a pie alguna solución antes de que nos tiremos a la yugular del vecino.
Sí, ya se que es estoy encendido, yo también me he dado cuenta, pero es que tengo la mala costumbre de leer los periódicos y ver la televisión haciendo zapping, o como se diga, todos los días, desde el canal del gobierno y el de las oposiciones, hasta ese que te regalan una tostadora si te fijas en si la presentadora tiene las tetas de plástico o no. Estoy harto de justificar posturas, de darle la razón al que juega la partida conmigo en el bar y de maldecir a la de
Nos quedan dos años para las elecciones generales, y hoy por hoy, y a pesar de lo que dicen las encuestas, sería capaz de votar antes al mismísimo diablo que a cualquiera de estos que todos los días emborronan con su nombre las páginas de la prensa. Necesitamos que las nuevas generaciones, pero las nuevas nuevas, no esas de
Ahora sólo faltaba que me pusieran una multa por escribir este artículo para sacarme los cuatro duros, que no tengo, por expresar libremente mi opinión, pero esta es
lunes, 10 de agosto de 2009
Palabras que estallan
Hace unas fechas leía en Noticias de Guipuzcoa un artículo que bajo el título “Estallan las palabras” no dejaba indiferente ninguna conciencia democrática y, mucho más allá, ninguna conciencia de persona con un mínimo de decencia. El artículo venía firmado por José Ramón Blázquez, a quien no conozco, ni las ganas. Pero lo que me sorprendió realmente es que un señor que tiene la titulación de doctor en Ciencias Políticas pueda tener una visión tan sesgada de lo que es Euskadi, España y de los que enredan en lo uno y en lo otro, que a la sazón es lo mismo.
A cuenta del salvaje asesinato de dos muchachos metidos a aprendices de guardia civil, uno eventual, a manos de los de siempre. Cuestión a la que no le voy a dedicar ni dos renglones, viene este señor a realizar un juicio paralelo entre lo que piensa la sociedad en general y lo que a él le gustaría que pensáramos.
Si bien es cierto que no le falta razón en el argumento, le pierden las formas tanto o más que a los que critica. No hace falta ser muy sagaz para ver que el resultado de tan descabellado artículo no es otro que el de justificar la pasividad histórica del PNV frente a los violentos y quienes les respaldan y seguir con la pataleta de haber perdido en las urnas lo que no han sabido proteger con la inteligencia. Deberían él y otros, mirarse más y mejor el ombligo, ver que aptitudes y conductas les han situado donde están y dejar de entender a buena parte de la sociedad vasca y por ende española, que no hace público su sentir por la mordaza informativa y social que se ejerce en el país vasco por parte de sus correligionarios y de los otros.
Se tiene muy poca vergüenza si se quiere meter al Foro de Ermua en el saco de los despropósitos. Se tiene muy poca vergüenza si se mira para otro lado frente a los violentos y sobretodo, se tiene muy poca vergüenza si después de lo llovido se escriben artículos tan patéticos. Vuelvo a reiterar que, pese a todo, no le falta razón en el argumento, pues los políticos deben ser profesionales de lo suyo y saber donde está el límite entre abrir la boca y soltar palabras por ella. Pero no puede pedir contención emocional a una sociedad que está hasta los mismísimos de que se utilicen rodeos lingüísticos para decir lo que hay que decir, yo el primero. Nos faltan cojones; si señor, pero frente a la sinrazón de las pistolas y de los que esconden el pico debajo del ala esperando que escampe no hay cojones que valgan. Sepa usted que a la sociedad española y vasca no la desmoralizan los asesinos, pues ya se cuenta con su respuesta, quienes nos desmoralizan a todos, son personajes que escriben, hablan y hacen política a costa de ellos.
A estas alturas de la película no escondan la mano, pues ya les vimos tirar la piedra, no hagan mutis por el foro, dando por supuesto que los ciudadanos normales, los de a pie, los que sufrimos las consecuencias de lo malo y de lo malo les vamos a culpar de todo lo que le pasa a Euskadi. La crisis es de ZP, la guerra de Irak de Aznar, como la pasividad frente a ETA es del PNV, por mucho que se empeñen todos los días y a todas horas en querer demostrar lo contrario, y eso lo entiende y lo habla en la intimidad (como decía el otro) hasta el sursum corda.
Volviendo al planteamiento inicial quiero decirle al firmante y a los que piensan como el, que es un atentado contra la inteligencia de cualquiera plantear siquiera en voz baja que el mayor enemigo de ETA ha sido el PNV, váyase usted a hacer puñetas señor mío con su título de doctor en ciencias políticas, pues esa afirmación de tamaña desfachatez no hace si no herir la sensibilidad del más insignificante ser humano de este país y provocar la risa hilarante en un tema tan serio. Dediquen su posición y su cultura a trabajar más y mejor por Euskadi sin poner zancadillas, hagan un ejercicio sincero de reflexión y que Amando de Miguel les haga un estudio sociológico de hasta donde está la mayoría de la sociedad vasca de los salva patrias y, entonces cuando hayan aprendido a utilizar la receta aplíquenla con mucho fundamento para que no les vuelva a pasar lo mismo.
Por último, retomo los renglones torcidos y amenazantes que utiliza para despedir su artículo. Las palabras corrompen, desmoralizan e incendian. Cuidado con ese fuego. Unas veces estallan las palabras y otras las palabras estallan y a cada uno se le ve el plumero según lo agite.
lunes, 8 de junio de 2009
El sistema bancario o la especulación del sistema
La gran mentira de la banca, sobre todo si nos referimos a las Cajas de Ahorro, es la que nos hace pensar en algún tipo de beneficio para los clientes a través de sus fines sociales. Hasta ahora sabíamos que los bancos era entidades de usura con mejor o peor cara, tan necesarios como hipócritas, pero de los que cualquier ciudadano no se puede desligar desde la concepción misma del uso de razón. Todo se paga por banco en la vida de una persona, desde la matrícula del instituto, hasta la póliza del seguro de defunción. Toda una vida atrapados en el sistema bancario, que nos utiliza de manera especulativa para alcanzar unos fines, que no son otros, que los de llenar las arcas de sus principales dirigentes y de los consejeros políticos que los amparan.
La realidad de todo esto, es que el sistema financiero español, con un cinismo tremendo, ha jugado con nuestro dinero y, lo que es peor, con dinero público, dentro del complejo mundo de lo que se han dado en llamar burbuja inmobiliaria. Dicho de otro modo, se ha dedicado a prestar dinero sin control a especuladores de su entorno “amiguetes” y cuando la cosa ha empezado a ir mal han abandonado promociones y proyectos inmobiliarios dejando tanto a los consejeros de las cajas “políticos” y a sus responsables financieros con una gran deuda que ahora nos obligan a satisfacer a nosotros “los de siempre” a través de cláusulas abusivas y escasos recortes en las hipotecas.
El gran drama de esta crisis, para los ciudadanos, pasa por la falta de credibilidad de un gobierno que no se caracteriza precisamente por ahorrador y la voracidad del sistema bancario que quiere recuperar a marchas forzadas lo que ha perdido por su nefasta gestión y para ello, no duda en extorsionar a los pequeños ahorradores y las familias cortando el grifo del dinero a plazo. Y mayor pecado aún, el de no socorrer a las miles de pequeñas y medianas empresas que generan el tejido social y económico de la mayoría de los pueblos y ciudades españolas.



